Estas consisten en una sucesión de golpes, coces y mordiscos hasta acabar con la huida de uno de los dos contendientes.
En los altiplanos andinos o punas viven cuatro especies de camélidos de los cuales la vicuña es la más pequeña de sus representantes y la única, junto con el guanaco, que permanece en estado salvaje.
Los partos de las vicuñas están compuestos por un solo recental que es capaz de incorporarse y desplazarse con soltura a las pocas horas de nacer. Llegados a los diez u once meses de edad, los machos son expulsados del rebaño y forman nuevos grupos de machos solteros.
La vicuña está perfectamente adaptada a grandes altitudes y fríos climas, con una increíble adaptación ecológica, para las bajas temperaturas posee una fibra finísima (11-13 micras de diámetro) que cubre su cuerpo de color canela para mimetizarse en la puna. La Vicuña entre todos los Camélidos tiene el Privilegio de Poseer la Fibra de origen animal más fina del mundo.
Se Han Descrito Dos Subespecies:
1. Vicugna Vicugna Vicugna: de Mayor Tamaño y Color Más Claro que la Segunda Subespecie Caracterizándose por la Presencia de un Mechón Pectoral Blanco y el Color Canela Típico.
2. Vicugna Vicugna Mensalis: que se Caracteriza por un Marrón Más Claro, Subiendo el Color Blanco Ventral Hasta la Mitad de las Costillas y carece del Mechón Pectoral.
En Cuánto a la Alimentación, la Vicuña es casi exclusivamente pastoreadora, prefiriendo las zonas ricas en pasto con zonas de agua. Prefieren gramíneas Cortas, Herbáceas y Algunas Plantas Suculentas; Raramente Comen Pastos Duros; Ocasionalmente Ramonean la Tola.
La vicuña es una especie en franco peligro de extinción, debido a la caza sistemática y a un elevado índice de mortalidad infantil e incluso prenatal, lo que impide que las poblaciones se regeneren. Es el único ungulado que tiene incisivos de crecimiento continuo. Su lana, extremadamente suave, es la más cotizada del mundo y ha sido una de las causas de la desaparición de la mayor parte de sus poblaciones.
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