Lambayeque, y en especial Chiclayo, es considerada como la tierra del buen comer y el buen beber. Su cocina se remonta a los tiempos ancestrales y sus secretos han ido pasando de generación en generación. Se dice que una mesa atractiva al paladar debe tener dos clases de plato: los piqueos (bocadillos ligeros, fuertemente sazonados y picantes) y los nudos (platos fuertes o de fondo).
Entre los primeros están: el chinguirito, los cebiches, chirimpisco, panquitas, sesinas y humitas, todos acompañados de yucas sancochas y mote. |